domingo, 18 de septiembre de 2016

La hepatoscopia o videncia a través del hígado de los animales

Antes de que existiesen métodos de vivencia como el tarot amor, entre los pueblos antiguos existían otros sistemas utilizados por los videntes como este tipo adivinación que, como queda ya señalado, tenía por objeto la observación del hígado de los animales sacrificados, se conoce como hepatoscopia y, recientemente, en 1961. se descubrió en las excavaciones de Ugarit. al norte de Siria, restos de adivinación mediante hígados. Hay que tener en cuenta que fue en Mesopotamia en donde nació y se desarrolló este arte.

En efecto, en las tierras y pueblos de Caldea la hepatoscopia gozaba de enorme prestigio, siendo un arte adivinatorio mayor. No es disparatado opinar que la hepatoscopia babilónica pasó a Grecia y a otros lugares. Según el arqueólogo francés G. Contenau, los textos más antiguos que nos hablan de esta mántica caldea datan aproximadamente del segundo milenio antes de nuestra era.

Lo curioso del caso es que la hepatoscopia también era practicada en el Perú, en Indonesia, en Africa Negra, en Birmania... y como indica Gwen Le Scoué- s zec, ello «sólo puede asombrar cuando se desconoce la frecuencia con que un mismo fenómeno religioso, mágico, mitológico o adivinatorio se observa en las regiones más alejadas del mundo, y a menudo sin que ni siquiera sea posible determinar o imaginar la mínima relación filia-tiva».

 Escribió Tito Livio en su Historia Romana: «Tal era el poder de Etruria que su gloria llenaba I las tierras y los mares de un con-


fin a otro de Italia, desde los Alpes hasta el estrecho de Mesi-na.» Podemos darnos cuenta, pues, de la importancia y extensión que tuvo la ciencia de los arúspices a través de la afirmación de Tito Livio.

Puede aprende más sobre los estrusos aquí: etruscos

miércoles, 17 de agosto de 2016

Los talismanes y el tarot en Egipto

La tradición talismánica egipcia que precede al conocido tarot egipcio sigue persistiendo en la actualidad, mantenida a través de los siglos desde las culturas faraónicas, que produjeron multitud de amuletos en piedra o moldeados en barro.

Destacan los amuletos de tumbas de difuntos, elaborados para permitir el descanso de los muertos y propiciar su viaje tranquilo hacía la eternidad. Hay que advertir, no obstante, que tales amuletos no podían evitar el asalto de los ladrones a las tumbas, sobre todo a aquellas de personajes de mayor rango social, que solían incluir joyas y objetos de valor al lado del cuerpo de los difuntos.

Magos, videntes y médicos fabricaban asimismo amuletos para los vivos representando signos jeroglíficos que atraían la suerte, la fuerza, la salud, a belleza, etc., algunos de los cuales aun no han podido ser interpretados en la actualidad en toda su extensión.

En una sociedad politeísta como egipcia, algunos amuletos tomaban su poder de un dios determinado, o bien de un amuleto antiguo que se asociaba a un dios que había probado anteriormente su eficacia y poder; al amuleto se añadía a fuerza de la palabra mediante la invocación a partir de oraciones o formulas que eran recitadas para atraer la energía depositada en el amuleto

Los egipcios distinguían tres componentes básicos en el ser humano: el ka, el ba y el dyet. Este último elemento representaba el cuerpo, el ba el alma, que al morir se separaba dcl dyet e iba al cielo. El ka era el fluido astral o espíritu que nace y vive con el cuerpo y que al morir queda encadenado al sepulcro, viviendo una vida mágica, no real al no poseer ya el cuerpo que la acompañaba; al profanarse la tumba de un difunto, destruyendo un cuerpo momificado, el ka se dispersaba produciendo la muerte total de la persona, y no sólo del cuerpo. Los amuletos tenían la finalidad de proteger la tumba de los profanadores de sepulcros y evitar así esa muerte total que se producía al dispersar el ka.

Las enfermedades eran atribuidas a la ira de los dioses, o bien a los ka de los difuntos que estaban lejos de sus tumbas porque éstas habían sido profanadas y se había perturbado así su descanso. En el caso de un enfermo, debía de recurrirse al exorcismo para conseguir la desaparición de la ira de los dioses o la huida del ka que se había instalado en su cuerpo.


Kurt Lange, egiptólogo citado por Félix Llange en su obra Todo sobre amuletos y talismanes, ha puesto de manifiesto la importante documentación ya interpretada de los sarcófagos y fórmulas mágicas para amuletos, .pero sólo hasta dos siglos antes de la era cristiana. Sin embargo, la documentación anterior a esa época escasea o no ha sido todavía descubierta su significación exacta, limitándose los estudios realizados a conjeturas que hacen difícil su confirmación.

miércoles, 15 de junio de 2016

Objetos mágicos

No cabe duda de que vivimos en una sociedad mucho más materialista que la de nuestros predecesores, en el sentido de que creemos que la ciencia ha encontrado explicaciones para casi todo lo que preocupaba al hombre de antaño y se ha abandonado en gran medida la creencia en el más allá, en lo oculto del tarot y de los mágico, en las supersticiones.

La religión es entonces una costumbre, un modo de vivir la vida, más que el fruto de una necesidad vital por hallar respuestas a preguntas existenciales. Dios está presente en la mente de todos, pero el buen tiempo y las buenas cosechas ya no dependen tanto de su voluntad como de la meteorología, que nos explica de modo creíble por qué llueve o cómo se genera un huracán.

Si realizásemos una encuesta en nuestras ciudades para conocer si el hombre aún cree en talismanes, amuletos, etc., estamos convencidos —y el lector coincidirá con nosotros— de que la respuesta sería afirmativa.

En la presente obra se estudian los elementos que los conforman, sus características y las fuerzas que se les suponen, así como el modo de construirlos, consagrarlos y utilizarlos para su mejor provecho.

Finalmente se incluye un diccionario de los amuletos, talismanes y filacterias que abarca tanto los de uso más común y construcción más sencilla, como los más elaborados, procedentes de antiguas culturas.

Un apasionante viaje a través del tiempo

No cabe duda de que la evolución y la prosperidad del ser humano fueron consecuencia de su capacidad de procurarse alimentos de modo estable, en cantidad suficiente y con regularidad.

Si en un principio el hombre se veía obligado a perseguir los animales en un constante ir y venir por zonas donde abundara el pasto, las técnicas del cultivo de la tierra permitieron que se asentara en poblados más o menos estables.

La mejora de estas técnicas, además, se tradujo en excedentes de comidas que permitían alimentar a una población cada vez más numerosa. Por otra parte, se podían desarrollar otras habilidades, pues se disponía de tiempo para comprender, para experimentar. Se trabajaban los metales y se conseguían utensilios domésticos, armas más poderosas, herramientas que mejoraban el rendimiento del trabajo.

Estas condiciones se dieron en las tierras de Mesopotamia, privilegiadas por la benignidad del clima y por el riego de los ríos. Precisamente, es en esta zona donde muchos historiadores sitúan el origen de las grandes civilizaciones.

Perviven las grandes dudas, las grandes preguntas y miedos del hombre primitivo, pero los excedentes de alimentos y la extensión de la sociedad permiten que algunos de sus componentes puedan dedicarse a elaborar religiones, cultos y ritos que habrían de servir, si no para explicar, sí para apaciguar ese terror ante lo desconocido.

El destino podía cebarse igualmente en un pueblo, y la sequía y las plagas seguían siendo un azote, pero se disponía entonces de esos rituales para conjurarlos.

Entre los caldeos el amuleto implica un modo de hacer permanente —con el fin de disponer en todo momento de él— tal o cual rito religioso o conjuro de magia negra, defensivo o preventivo, con una clara identificación con el principio que representan. Así, llevar encima una pluma de águila cazadora de serpientes debía proteger, precisamente, de estos ofidios.

Estos amuletos caldeos eran básicamente naturales y se basaban en principios de magia simpática, esto es, si se buscaba la defensa contra una agresión, el objeto más adecuado eran las garras o los dientes de un animal salvaje al que le servían para protegerse; si se pretendía que fuera preventivo contra la enfermedad, se buscaba aquella planta con poderes curativos y se llevaba siempre encima.

Por otra parte, la evolución del hecho religioso en Mesopotamia se dirigía hacia una clara dualidad, que se distinguía por la creencia en que los hechos benignos eran debidos a genios buenos y los malignos a genios malos.

Por tanto, el modo de evitar la desgracia o los avatares del destino era mantener a raya a los genios malignos mediante encantamientos y exorcismos; estos procedimientos mágicos que se utilizaban ante manifestaciones del mal concretas, se aplicaban en la construcción de amuletos y talismanes, que procuraban una protección más continuada y uniforme.

Por ejemplo, para prevenir determinadas enfermedades, como la locura, que se atribuían a la maléfica influencia del rey de los demonios, Utug, el hechicero construía con un pedazo de madera procedente de la médula del árbol, una reproducción grotesca y lo más horrorosa posible de la imagen de Utug; con ella se pretendía que el demonio se asustara de su propia imagen y abandonara el cuerpo del doliente.

El desarrollo de un lenguaje o de una simbología escrita permitía también a los habitantes de Mesopotamia trasladar la fuerza del oficio exorcista o rito mágico practicado por el hechicero al dominio de lo cotidiano.

En efecto, se creía entonces que la palabra escrita que designaba un objeto disponía de las mismas facultades que dicho objeto. Y así, para procurarse la protección que el hechicero repartía mediante un rito mágico, se grababan en una tablilla sus palabras y se disponía de esa protección de. modo regular.

Estos talismanes, según su función, solían colocarse en la puerta de entrada de los habitáculos, en los corrales para preservar al ganado de la enfermedad, en las fuentes para que no se secaran, etc.

Hasta nuestros días se han conservado un buen número de símbolos mágicos y oraciones de exor-ción grabados en grandes piedras que se colocaban ante las casas, o en pequeños cilindros de piedra que servían para el uso personal y protegían contra la influencia de hechiceros de lo maligno y de los genios del mal.

En el antiguo Egipto se concebía al hombre como una tríada: el cuerpo físico (dyet), el espíritu o cuerpo astral que nacía y moría con el físico (ka) y el alma, ba, que al morir el hombre abandonaba el cuerpo para dirigirse a las más altas regiones celestes.

Por ello, cuando alguien moría se decía que su ba se había ido para reunirse con los dioses, mientras que el ka permanecía junto al cuerpo muerto, viviendo una vida completa, aunque encadenado al sepulcro y a los restos del dyet.

De ahí la importancia que en Egipto se daba a la momificación de los difuntos, pues se consideraba que deteriorar o mutilar la momia significaba dispersar el ka, eliminarlo, lo que ellos traducían como la muerte real y total del individuo, la completa pérdida de su personalidad.

Por ello son tan frecuentes los hallazgos de toda suerte de amuletos y talismanes en las tumbas egipcias, tanto en las de los faraones como en las de los de simples peones, pues debían proteger a los cuerpos momificados de los malos espíritus, de roedores e insectos y de los profanadores de tumbas.

Continuaremos con este apasionare tema en el siguiente artículo.

sábado, 28 de mayo de 2016

La reina de las brujas inglesas

La magia blanca y la brujería son un asunto secreto. Por lo general, no obstante, los que guardan dicho secreto son los que andan mezclados en ello.
Y esto es, particularmente, cierto en Europa occidental y Estados Unidos, donde el ocultismo, la brujería y el satanismo deberían haberse extinguido ante el progreso de la educación y la cultura, aunque, en realidad, no haya sido así.

Existen muchas personas en Londres, o en sus cercanías, que están muy interesadas en el satanismo, la magia y la brujería. Actualmente, se calcula que en Inglaterra hay más de treinta mil brujas.

También cuenta el país con numerosas tiendas de libros especializados, donde pueden hallarse los volúmenes más extraños que tratan sobre ocultismo, hechicería y brujería africana y oriental.

En la actualidad son muchos los que han alcanzado una fama repentina a través de algún suceso directamente relacionado con la magia o la brujería.

Uno de los principales es el ya fallecido Gerald Brosseau Gardner, que fue el jefe de los brujos y brujas en Inglaterra, y quien puso de manifiesto los nombres de varias brujas. Elea-nor Bone, Pat Lrowther, Lois Pearson y Monique Wilson, entre ellas.

Otros altos sacerdotes del culto son Jack Bracelin y el solitario y misterioso mayor Dereck Boothby. de gran experiencia en cuestiones de brujería, pero que no sirve a los ocultistas que no son brujos.


En Londres también destaca como excelente mago y clarividente el brujo Maurice Woo-druff. consejero íntimo del actor de la pantalla inglesa Peter Se-llers. Pero el célebre cineasta no es más que uno entre los muchos clientes famosos que le consultan a diario. Se dice que la mágica clarividencia de Woodruff es heredada. Su madre era una bruja vidente de gran celebridad.

lunes, 21 de marzo de 2016

Desenfrenada multiplicación de los procesos de brujería en Alemania

Mediante el tormento no sólo se forzaba al acusado a decir lo que el inquisidor quería, sino que se le obligaba a denunciar a sus cómplices; como en el caso de ser la víctima inocente éstos no existían, se veía obligado a inventarlos para aliviar el suplicio, arrastrando así en su desgracia a personas inocentes. Estos, a su vez, y mediante los mismos procedimientos eran impelidos a señalar a otros ciudadanos, de manera que estos procesos, dirigidos inicialmente contra una sola persona, se ampliaban a verdaderas cadenas humanas.

Una vez el acusado en manos de sus verdugos sólo le esperaba un camino: la muerte por tortura o -si lograba sobrevivir a estala muerte en la hoguera.

¿Se podía acusar a una mujer que en virtud de las afirmaciones de todos los testigos había llevado una vida sin mácula y a la que no podía achacarse que hubiera perjudicado a ninguno de sus conciudadanos? Esta pregunta le fue sugerida, en el caso de la señora Fehr. al presidente de la Cámara, conde de Sulz. Éste contestó..., «que era bien concebible que el diablo tomara figura de persona honrada, por lo que -según el dictamen de los juristas- cabía la posibilidad de perseguir judicialmente a la mujer en cuestión».

Algunos acusados por brujería p por la práctica del tarot, confesaban ya ante la simple vista de los terroríficos instrumentos, con tal de librarse de la mano de los verdugos, aunque -no pocas veces- terminaban por ser torturados igualmente. Otros en cambio, demostrando una extraordinaria valentía, resistían todos los tormentos sin que pudiera serles arrancada una confesión, a pesar de lo cual la mayoría de ellos eran condenados a la hoguera.

Tal es el caso de Isabel Gwinner. Ésta, acusada de ser discípula del diablo, fue sometida a indescriptibles torturas para arrancarle la confesión. Su pequeña hija Ágata, fue también apresada y encarcelada en un oscuro antro, donde se la azotaba hasta que acusó a su propia madre de los delitos que le sugería el verdugo. A pesar de ello, Isabel tuvo la fortaleza de afirmar hasta el último momento su inocencia. Finalmente fue quemada viva sin que hubiera confesado.

Más información en tarotybrujeria.com

domingo, 28 de febrero de 2016

Los procesos de brujería en Irlanda




Entre los primeros juicios por brujería en 1324 y los últimos en 1711 no suman más de media docena y, cosa curiosa, exceptuando los dos primeros, los otros corresponden a acusaciones de protestantes entre sí.

En 1317. el arzobispo Richard de Ledrede, de Ossory, dijo que se había infiltrado en su diócesis una nueva y pestilente secta que atentaba contra la salvación de las almas. Por eso, en 1324, acusó a Alice Kyteler de brujería herética. Tras una prolongada batalla legal y física en la que los nobles se oponían a los clérigos, Alice huyó a Inglaterra; su criada y otras personas a las que se las consideraba cómplices fueron quemadas, azotadas, desterradas o excomulgadas.

Este juicio fue ampliamente discutido y al mismo siguió alguna quema ocasional de personas acusadas de herejía. El arzobispo fue víctima de una cerrazón de pensamiento, pero al final acabó por clarificarse en qué consistía la herejía y decidió organizar la administración de su diócesis. El caso de la Kyteler precedió en dos años a la bula del Papa Juan XXII contra la brujería, el cual estuvo siempre temiendo conspiraciones contra su vida mediante imágenes de cera o anillos en los que figuraba el demonio.

Las siguientes noticias sobre brujería en Irlanda están situadas en 1447. cuando el Parlamento convenció al rey de que la destrucción de una persona por la brujería o la necromancia no debía ser representada en imágenes, por lo que tal arte no se intentó en este país.

Incluso durante el siglo XVI, cuando la manía brujeril lo invadía todo. Irlanda no se vio afectada. Sin embargo un extraño juicio tuvo lugar en noviembre de 1578, cuando dos brujas y un moro negro fueron ejecutados por las leyes normales, ya que no las había especiales para la brujería. Un brujo negro en las Islas Británicas es un caso único, y su ejecución pudo ser la consecuencia de haber confundido la necromancia (adivinación a través de la muerte) con la adivinación a través de los negros.

Durante los comienzos del siglo XVII los incidentes relacionados con la brujería escasearon. Destaca el que en 1606 un ministro invocase a los «perversos y latentes espíritus» para que le ayudaran a encontrar «al más perverso traidor», Hugh de Tyrone.


Pocas son en verdad las referencias que se tienen de la brujería en Irlanda desde 1324 a 1661, año este último en que Florence Newton, la bruja de Youghal, fue acusada de embrujar a una joven sirvienta.

Si te interesa el mundo de la brujería y su historia, puedes visitar la web http://tarotybrujeria.com/

miércoles, 17 de febrero de 2016

La brujería en Italia



Italia, como tantos otros países, conoció supersticiones y extrañas prácticas de hechicería. Pueblo llano, señores y altos eclesiásticos compartieron con frecuencia parecidas inclinaciones por el mundo de las fuerzas invisibles. Las tradiciones paganas derivaron en diversas ramas brujescas, principalmente en la satánica, y en la «Vecchia», la Vieja Religión, que en inglés se conoce por «Wicca», la antigua brujería


Es difícil saber dónde termina la leyenda y dónde empieza la historia, pero se asegura que Silvestre II, antes de morir, quiso confesar que había adquirido su poder y su saber mediante ayuda satánica. La tradición hace de la papisa Juana una formidable hechicera. Juan XXII vivía atemorizado por las fuerzas que los brujos pudieran dirigir contra él. Este pontífice formó una «comisión» que había de interrogar a los sospechosos de atentar mágicamente contra su vida. El notario público Gerardo Soló, secretario de aquella comisión, logró descubrir las perversas maquinaciones del señor de Milán Galeazzo Visconti. Cierto humilde sacerdote llamado Bartolo-meo Canolati -hombre versado en operaciones mágicas- declaró haber recibido proposiciones para maleficiar al pontífice mediante una estatuilla de plata que representaba a un hombre desnudo, en cuya frente pudo leer el nombre del Papa y en cuyo pecho podía apreciarse signos mágicos. Es interesante destacar que en este extraño asunto aparece relacionado el nombre de «Dante Aleguero». El señor de Milán no quiso que éste manchase su nombre con el maleficio y ofreció mil florines de oro al sacerdote que declaró no haberlo aceptado. Los documentos de tan curioso proceso se conservan en los archivos vaticanos. (Miscelánea, 1320-9.)